viernes, 23 de enero de 2009

La lectura digital: soportes, dispositivos y formatos

La lectura ha sufrido procesos de transformación a lo largo de la historia, vinculada no sólo a los cambios introducidos por las diferentes tecnologías de escritura, sino también a la función social que tanto la lectura como la propia escritura han representado para cada período histórico y cultural.

Es a partir del siglo XVII cuando la lectura, antaño reservada a unos pocos (monjes y estudiantes de las universidades y academias), se convierte en una actividad algo más masiva debido no sólo a la mecanización llevada a cabo por la imprenta y la revolución industrial, sino también a una mayor democratización y universalización de la educación y la cultura.

La lectura intensiva y en profundidad de los siglos precedentes (se leían y estudiaban hasta la saciedad, incluso de memoria, uno o unos pocos libros) da paso a una actividad más superficial y extensiva con la proliferación exponencial de documentos impresos de todo tipo: libros, revistas, periódicos, etc. La explosión de la sociedad de la información actual, nos conduce hoy al problema contrario: la sobreinformación y sobreabundancia de todo tipo de publicaciones impresas que, unida a la constante presencia de la publicidad en nuestras calles y medios de comunicación, nos sume en un océano constante de información visual escrita en donde es difícil discriminar la información que es importante y que nos interesa.

La aparición del hipertexto supone un nuevo cambio histórico y tecnológico que quizás tenga repercusiones culturales puesto que afecta los modos tradicionales de lectura secuencial del texto. La lectura de un hipertexto por parte de un usuario/lector se basa en la navegación o exploración de los contenidos. Esta lectura por exploración o navegación difiere de la lectura tradicional de un documento. Además, al margen de la secuencialidad del libro impreso y la multisecuencialidad del libro en pantalla, la lectura sobre una pantalla electrónica es mucho más activa, el lector hace barridos visuales y búsquedas de fragmentos de interés. Se trata de una lectura extensiva, más superficial y horizontal, mientras que la lectura de un libro impreso es mucho más pausada, inmersiva, intensiva, en profundidad, vertical de abajo arriba y prolongada en el tiempo.

A pesar de este cambio profundo en la manera de leer y mirar, lo cierto es que los jóvenes se han adaptado rápidamente a las pantallas y a las consolas gracias a la industria del videojuego y los multimedia, y que en muchas ocasiones las prefieren a los libros.

La navegación ha sustituido a la lectura lineal y a cualquier forma de lectura no lineal se la denomina navegar por la información. La información es un espacio a recorrer, un camino a explorar y los enlaces del del hipertexto son los que nos permiten, mediante los anclajes de partida y de llegada, saltar de un nodo a otro y de una información a otra. En la lectura y navegación de un hipertexto nos movemos de una pantalla a otra saltando sobre las olas o dejándonos llevar por ellas en un mar de información; claro que ante la inmensidad de tal océano también podemos sentirnos náufragos y ser tragados por tan procelosas aguas si es que no contamos con las herramientas y los conocimiento adecuados para llegar a buen puerto.

Antonio Rodríguez de las Heras en su obra Navegar por la información hablaba de bucles abiertos: la información se articula en diferentes nodos compuestos por una sucesión de pantallas, de manera que una de las pantallas de un bucle pertenece también a otro bucle. Para este autor, hemos pasado de las superficies donde se proyecta la imagen (la pantalla de cine y la del televisor) a una nueva superficie que se proyecta sobre el lector, la "interficie", esto es, una membrana que posibilita el encuentro físico del lector ccon las palabras y las imágenes, que al tocar los pliegues de ese texto se desplaza por él y lo transforma. (Rodríguez de las Heras, Antonio. Navegar por la información. Madrid, Fundesco, 1991).

Es curioso que la bidimensionalidad del hipertexto en la pantalla nos dé mayor sensación de tridimensionalidad que un objeto como el libro que sí es verdaderamente tridimensional. Pero no es el objeto en sí mismo, sino la información contenida en él la que parece cobrar una nueva dimensión. Las dimensiones de la página ponen límites al texto, como también ponen límites al texto las dimensiones de la pantalla, pero en el hipertexto la pantalla no sólo se expande mediante las barras de desplazamiento horizonal y vertical (Rodríguez de las Heras habla de hipertexto, el texto plegado), sino que también se multiplican. Podemos abrir varias ventanas a la vez y esto provoca una sensación de movimiento, no sólo las ventanas parecen navegar dentro de la pantalla, sino que la propia información y nosotros mismos navegamos con ellas.

Además, para que el usuario pueda tener control sobre su ordenador, para manejar un programa informático o para moverse por el hipertexto, las pantallas no muestran símbolos a modo de algoritmos como en los primeros tiempos de la informática, sino interfaces gráficas (no presentan texto, sino imágenes) para que los usuarios se comuniquen con las máquinas o con el hipertexto. Así hay una mayor sensación de espacio real en el espacio virtual de la pantalla. Este hecho también ha dado origen a la llamada interactividad y proliferan no sólo los dispositivos de lectura, sino también los de visualización gráfica y audición -los llamados periféricos del ordenador- entre los cuales la pantalla sigue siendo uno de los dispositivos imprescindibles.

El documento hipertextual posee características propias como la duración temporal, la situación espacial, la variabilidad de la presentación o la reutilización del documento o de sus partes en la generación de nuevos documentos. Además de una diferencia fundamental: la utilización de aparatos entre los que son imprescindibles un dispositivo de visualización como es la pantalla, un ordenador y un programa de lectura o navegación (que puede ser el navegador o explorador web u otro programa de lectura y navegación). La lectura hipertextual requiere, pues, nuevas herramientas, soportes y dispositivos de lectura y navegación.

Según Nielsen/NetRating, cada persona consulta una media global de 1,594 páginas web al mes, y en cada sesión de navegación cuya media es de 1:02:09 h., miramos 43 páginas y nos paramos en cada página unos 50 segundos. Pasamos frente al PC unas 37 horas al mes (datos de noviembre de 2008). En España estas cifras se estiman en una consulta media de 44 páginas web al mes y pasamos 50:37:52 h. frente al PC. La consulta a una página dura, igualmente, 50 segundos (datos de febrero de 2009), mientras que en Estados Unidos son 11 sesiones o visitas por persona al mes y pasan 11:19:16 h. frente al PC, aunque la lectura en cada página se demora a 53 segundos (datos de marzo de 2009).


Dispositivos de lectura

La pantalla se ha convertido en uno de los principales dispositivos de lectura actuales y en un dispositivo indispensable para la lectura de hipertextos.

El soporte de la lectura de un documento hipertextual puede ser el papel, en el caso de que imprimamos el archivo digital en cuestión. Sin embargo, de esta manera no nos podremos mover a través de los enlaces y perderemos las principales funcionalidades del hipertexto. La pantalla de ordenador sí permite aprovechar al máximo los recursos que no están disponibles a través de la lectura sobre papel, como también lo puede hacer la lectura a través de la pantalla de un libro electrónico, del televisor o de cualquier otro dispositivo provisto de pantalla, como una agenda electrónica, un ordenador de bolsillo, un PDA (Personal Digital Assistant), un teléfono móvil, etc.

Así pues, lo mismo que los documentos sonoros y audiovisuales han necesitado de un equipamiento físico para su lectura y consulta, el hipertexto y la hipermedia precisa de un equipamiento tanto físico (hardware) como lógico (software) como soporte de lectura y navegación.

El problema de la no portabilidad o transportabilidad del ordenador, ha conducido a la búsqueda de otros dispositivos que sí sean transportables y que no condicionen la lectura o navegación de un documento digital a la utilización de un sitio fijo y en una postura determinada. Así han surgido los llamados libros electrónicos o e-books. Con este término se denomina tanto al nuevo dispositivo de lectura diseñado para leer libros electrónicos, como a las obras en sí mismas y a los programas que se pueden instalar tanto en ordenadores de sobremesa y portátiles, como en dispositivos especiales de bolsillo y que sirven para la lectura de estos libros digitales.

El libro electrónico es una realidad reciente que está disponible actualmente y que permite recibir miles de documentos o seleccionar uno a uno varios documentos, en el formato y peso de un libro en papel. Suelen tener la dimensión de un cuaderno o una página DIN A-4 y constan de un microprocesador para guardar y buscar la información; una tarjeta de red para las conexiones a Internet; un puerto de conexión al ordenador; y otros dispositivos que permiten moverse por la pantalla (de forma táctil o mediante un puntero de ratón, un punzón, flechas de dirección, etc). Para facilitar la lectura, la obras se pueden editar según las preferencias personales: tipo y tamaño de letra, etc.

Todos estos dispositivos de lectura para leer libros digitales permiten la lectura digital con tecnologías hipertextuales.

También se han llevado a la práctica proyectos como el uso de tinta electrónica o e-ink impulsado por el Massachussets Institute of Technology (MIT). Este proyecto consiste en un nuevo dispositivo que utiliza un nuevo tipo de papel de unos pocos milímetros de grosor y que se monta sobre un soporte que tiene una carga eléctrica positiva o negativa que permite cambiar la polaridad de unos gránulos o microcápsulas de colores para formar las letras o imágenes. Así pues, sobre estas páginas digitales que funcionan a modo de circuitos de cables invisibles, se imprime esta tinta electrónica y se consiguen libros electrónicos que imitan la apariencia de los libros impresos, aunque su contenido varía en función del texto o la obra seleccionada en cada momento.

El formato de libro electrónico no sólo se utiliza en dispositivos electrónicos independientes, sino que también se ha adaptado para recibir obras y editarlas en la pantalla de nuestro ordenador. Sólo hay que descargar un programa de lectura ad hoc (los más conocidos son Adobe Reader y Microsoft Reader) y ejecutarlo en nuestro propio PC y ya podemos bajar los "libros" electrónicos de la red. Existen un gran número de títulos que están disponibles en este tipo de formatos y que se pueden adquirir en algunas librerías digitales presentes en Internet.

En castellano, podemos encontrar y descargar libros digitales a nuestro ordenador, en las siguientes bibliotecas y librerías digitales:



Los libros electrónicos imitan el diseño y presentación clásicos de la lectura para que ésta sea lo más parecida a la de un libro impreso. Cuentan con tablas de contenido y enlaces para poder acceder a las diferentes obras. Los libros se leen página a página o a doble página, y se avanza y retrocede mediante el teclado o con un clic de ratón pulsando sobre un icono de avance y/o retroceso. También es posible dirigirse a una página concreta tecleando su número o deslizando el ratón sobre una barra de desplazamiento dispuesta para tal fin. Es posible seleccionar partes del texto para iluminarlas, copiarlas, imprimirlas, etc. y ofrecen la posibilidad de hacer anotaciones, dibujos o marcas. También es posible descargar sólo los capítulos que nos interesen sin tener que adquirir todo el libro o incluso formar nuestro propio eBook con capítulos de varios eBooks. Los eBooks no sólo reproducen texto, sino también sonidos, gracias a un programa de lectura por voz que incluyen los principales programas. Así pues, se puede optar entre la lectura y la audición de la obra y esta es una opción muy útil para personas con alguna discapacidad auditiva. También es posible formar una Biblioteca con los distintos libros que hayamos descargado en nuestro ordenador u otro dispositivo de lectura. En la biblioteca, los distintos eBooks se pueden organizar por orden de títulos, autor, fecha de última lectura, tamaño del libro, fecha de adquisición, etc.

Los formatos de lectura

La diferencia entre un libro analógico y un libro digital radica en que este último requiere de dispositivos adicionales para su lectura, como un ordenador, un sistema de visualización y un programa. El programa puede ser tanto el navegador de Internet como un programa específico de lectura y navegación. En el libro analógico, la información se imprime en papel y este soporte constituye un objeto de tres dimensiones. Por el contrario, en el libro digital la información se imprime sobre una superficie de visualización de dos dimensiones gracias a un dispositivo informático o electrónico que debe contender necesariamente una pantalla y una memoria.

El formato de lectura y escritura de un eBook difiere en gran manera del de las páginas elaboradas con el lenguaje HTML que constituyen la esencia de un hipertexto en la WWW. Un libro digital (una monografía en el sentido técnico documental) tiene unos límites bien definidos y se presenta como un único volumen cerrado, aunque también posee enlaces internos y externos como un hipertexto. Un eBook no tiene por qué tener enlaces, aunque la mayoría los tienen y los programas que los gestionan suelen poseer herramientas hipertextuales. El sistema utilizado en la Web y el sistema de los e-books constituyen dos sistemas de gestión de hipertextos distintos cada uno con su programa de lectura y navegación propios y con un formato de codificación de la información distinto.

Todos los documentos son susceptibles de ser convertidos tanto al estándar eBook, como al estándar HTML de la World Wide Web. El formato de lectura más utilizado es sin duda, el formato HTML de la Web legible con el navegador web, sin embargo, van cobrando fuerza los distintos formatos de libros electrónicos o eBooks. Entre ellos, destacan:

  • Formato .PDF: es el formato de lectura de Adobe Acrobat (y otros) y el más utilizado en la red por ser un estándar abierto. Los documentos o "libros" puede leerse utilizando el programa AdobeReader, que se puede descargar desde: http://get.adobe.com/es/reader/. En este programa se unificaron las aplicaciones Acrobat eBook Reader y Acrobat Reader.
  • Formato .LIT: Se trata del formato de Microsoft que se puede leer utilizando el programa Microsoft Reader y que puede ser descargado desde: Microsoft Reader: http://www.microsoft.com/reader/es/

Por ejemplo, eBrary es otro lector pdf que ofrece numerosas funcionalidades como búsquedas simples y avanzadas, agregar y modificar marcadores, destacar texto, añadir notas, guardar favoritos y puntos de interés, zoom para ampliar o reducir el tamaño del texto y acomodar la lectura al gusto del lector, etc. http://www.ebrary.com/

Los eBooks también se distribuyen en formatos que pueden adaptarse a su lectura no sólo en PC, sino también en una PDA (Pocket PC) y otros dispositivos de lectura electrónica que cuenten con una pantalla y memoria (como por ejemplo, los teléfonos móviles). Como las características de salida de estos son muy diferentes, principalmente por el tamaño de representación de la pantalla (por ejemplo, el de la PDA es mucho más pequeño y vertical), generalmente se suelen preparar versiones diferentes para cada medio.

Lo cierto es que los ebooks destinados a la lectura en ordenadores personales no tuvieron el éxito de ventas esperado. Librerías como Veintinueve.com de la editorial Planeta tuvieron que cerrar su librería de obras electrónicas tras algunos años de pérdidas. Para muestra valga un dato recogido por José Ángel Martos en la revista Qué Leer: el libro digital más vendido en España fue la edición online del libro de Operación Triunfo (un programa televisivo con gran éxito de audiencia en España, que sacó también a la luz una película y un libro impreso con similar éxito). Pero el éxito de ventas online se limitó a los 600 ejemplares en los primeros meses de comercialización en el año 2002. (Martos, José Ángel. "¿Ser o no ser? Las incógnitas del libro electrónico". Qué leer, número 70, octubre 2002 ) Otra cosa bien distinta sucede con este tipo de libros cuando son gratuitos. Por ejemplo, las obras clásicas ofrecidas por la Librería Virtual Cervantes, gozan de una muy buena acogida si nos atenemos a las descargas de bytes efectuadas desde su página web.

Hace apenas unos años comenzaron a surgir dispositivos independientes que imitaban a un libro en papel y cuya funcionalidad era exclusivamente a la lectura. Se perseguía la portabilidad y la autonomía de los dispositivos de lectura y las pantallas tenían el tamaño suficiente para mostrar documentos en formatos A4 o A5, además de contar con un aceptable nivel de contraste para leer con luz natural. Se desarrollan así el papel y la tinta electrónicos. Ejemplos de estos dispositivos son el iRex iLiad (el primer dispositivo comercializado en España en 2006, que permite leer documentos pdf, Mobipocket y XHTML), el lector PRS de Sony (o Portable Reader System comercializado en Estados Unidos en 2006), el HanLin (el más económico, pero limitado), el STAReBOOK, el Cybook y el Kindle de Amazon (cuyos libros se venden a través del teléfono móvil).

Sin ninguna duda, los libros que mejor se adaptan al formato digital son los llamados "libros herramienta", esto es, los diccionarios, enciclopedias, guías, obras técnicas especializadas, etc. Y nadie duda hoy del éxito del formato .pdf, que es uno de los más utilizados en la red.

En realidad, el libro más leído en la actualidad es la propia World Wide Web, una gran enciclopedia universal y biblioteca en línea, donde están contenidos todos los temas y saberes humanos, y al alcance de cualquiera con sólo un clic de ratón.

María Jesús Lamarca

NOTA. Este artículo ha sido extraído de mi tesis doctoral defendida en la Universidad Complutense de Madrid: Lamarca Lapuente, María Jesús. Hipertexto, el nuevo concepto de documento en la cultura de la imagen. Madrid, 2006.


Algunos hitos en la historia del libro electrónico:

  • 1971: Michael Hart pone en marcha el Proyecto Gutenberg que propone la digitalización de libros de forma voluntaria para ofrecerlos de forma gratuita a través de la red (comienza en texto plano, pero va admitiendo otros formatos).
  • 1993: Nace Bibliobytes, un proyecto de libros digitales gratuitos en Internet.
  • 1995: Amazon comienza a vender libros a través de Internet.
  • 1996: El proyecto Gutenberg alcanza los 1.000 libros digitalizados.
  • 1998: Son lanzados dos lectores de e-books: Rocket ebook y Softbook.
  • 1998-1999: Surgen numerosos sitios en Internet que venden ebooks, como eReader.com y eReads.com.
  • 2000: Stephen King lanza su novela "Riding the Bullet" en formato digital. Sólo puede ser leída en ordenadores.
  • 2001: Aparece la primera plataforma de distribución de ebooks en español: Todoebook.
  • 2002: Las editoriales Random House y HarperCollins comienzan a vender versiones electrónicas de sus títulos en Internet.
  • 2005: Amazon compra Mobipocket
  • 2006: Sony lanza el lector PRS basado en el papel y la tinta electrónicas
  • 2007: Amazon comercializa Kindle
  • 2008: Adobe y Sony hacen compatibles sus tecnologías ebook (Lector y DRM).
  • 2008: Sony lanza el PRS-505